Si quieres conocer el valor real de tu patrimonio o, en otras palabras, de tus bienes y deudas, es importante que sepas qué es la amortización y cómo hacer su cálculo. Sigue leyendo y descúbrelo con Raisin.
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La amortización sirve para de un activo o de un pasivo.
Cuando es un activo se conoce como amortización económica o contable, mientras que en los pasivos recibe el nombre de amortización financiera.
La fórmula para calcularla anualmente es: Amortización anual = Valor de compra / Vida útil estimada.
: francés, italiano, americano y alemán.
La amortización es la reducción del valor de un activo financiero o un pasivo financiero con el paso del tiempo. Por ende, es una manera de cuantificar la pérdida de valor de un bien o de una deuda. Para que lo entiendas mejor, el valor de tu móvil o de tu televisor no es el mismo ahora que dentro de diez años porque los últimos modelos que hay en el mercado hacen que pierda valor.
Por otro lado, la amortización de un préstamo o una hipoteca es el dinero que has devuelto con intereses y la cuantía que debes a la entidad financiera (o persona si se trata de un préstamo entre particulares) irá disminuyendo conforme vayas haciendo pagos. A modo de ejemplo, si compras una casa con una hipoteca de 100.000 € a 20 años, el primer año deberás ese montante más los intereses y el último año una cantidad muy inferior. Esa reducción de la deuda es la amortización.
Como puedes ver, para entender bien el significado de amortización primero debes distinguir si se trata de un activo o de un pasivo. En este sentido, se distinguen dos tipos de amortización: la amortización económica o contable, que es la de los activos, y la amortización financiera, cuando se trata de pasivos.
La amortización se calcula anualmente utilizando una fórmula. Su cálculo es muy sencillo, ya que solo tienes que dividir el valor de compra del bien por su vida útil estimada. Así, la fórmula sería:
Amortización anual = Valor de compra / Vida útil estimada
Por tanto, si compras una televisión con la última tecnología por 1.000 € y quieres que te dure 10 años, su amortización anual será 1.000 dividido entre 10, es decir, 100 € al año.
Este cálculo de la amortización es lineal, pero también existen otros métodos de cálculo que no son lineales. Estos se utilizan sobre todo para activos que pierden mucho valor durante sus primeros años. Por ejemplo, un robot de cocina que se utiliza todos los días o un coche con muchos kilómetros recorridos.
Como ya hemos mencionado, la amortización financiera es la de los pasivos (una deuda o una obligación) y la amortización contable o económica la de los activos (cualquier bien). A continuación puedes ver más sobre estos y otros tipos de amortización:
Es la depreciación de los objetos, esto es, calcula cuánto se deprecia un objeto con el tiempo y su valor en el presente. Con esta amortización puedes ver tu patrimonio actual y compararlo con el de años anteriores.
Para calcularla solo tienes que multiplicar la amortización anual por el número de años que han pasado desde la compra. La fórmula sería.
Amortización acumulada = Amortización anual · Años transcurridos desde la compra
Luego, para saber el valor actual de ese objeto, resta la amortización acumulada al valor de compra:
Valor actual = Valor de compra – Amortización acumulada
Imagina que han pasado cuatro años desde que compraste ese televisor. Su amortización acumulada sería 50 por 4, esto es, 200 € por cada uno de esos cuatro años. Por otra parte, su valor actual sería 800 € (1.000,00 € - 200 €).
Este tipo de amortización se utiliza cuando quieres reemplazar un bien y ahorrar para adquirir uno nuevo. Siguiendo con el ejemplo del televisor, tendrás que ahorrar 1.000 € en 10 años para comprar uno nuevo, dado que has estimado que el que has comprado te durará 10 años.
La amortización de una inversión responde a la pregunta cuándo será rentable la inversión realizada. Su fórmula sería:
Amortización de una inversión = Coste de la inversión / Rentabilidad
Esta amortización se suele utilizar cuando estás barajando dos opciones y no sabes cuál elegir, pues muestra cuándo una inversión empieza a darte ganancias.
Para conocer la amortización de una deuda, la fórmula sería la siguiente:
Amortización de una deuda = Capital adeudado / número de plazos
Como ya hemos adelantado, la amortización muestra el dinero que debes a esa persona o entidad financiera. En realidad, esta es una amortización anticipada porque el dinero debe devolverse con pagos periódicos antes del plazo acordado.
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Un sistema de amortización es la forma en que se devuelve una deuda. Hay varios tipos:
Método de amortización francés: el más usado, conocido también como sistema de cuotas fijas. Consiste en pagar cuotas fijas (capital más intereses). En concreto, en las primeras cuotas se pagan más intereses, que van reduciéndose hasta quedar solo el pago del capital.
Método de amortización americano: los intereses se pagan de forma periódica y el capital se devuelve por completo en la última cuota.
Método de amortización italiano: tiene una cuota fija para devolver el capital, que desciende conforme se van pagando los intereses variables.
Para que entiendas mejor qué es la amortización (financiera y no financiera), aquí van algunos ejemplos más:
Cuando consigues un préstamo para comprar un coche, ese dinero que vas pagando para devolver la cantidad que has obtenido (más los intereses que te cobra la entidad por dejarte el capital) es la amortización financiera de la deuda.
Al igual que con los préstamos, la devolución de un microcrédito que has pedido al banco es otro ejemplo de amortización financiera.
En cuanto a la amortización no financiera (la de los activos), si compras un ordenador por 1.000,00 € y quieres que te dure 20 años, su amortización anual será de 50 € (1.000 entre 20).
La amortización financiera es el dinero que has devuelto con intereses, mientras que pagar intereses es el precio que pagas por haber pedido ese capital prestado.
Sí. Si tienes una capacidad de ahorro que te permite amortizar anticipadamente una deuda, es recomendable hacerlo. Normalmente, al hacerlo pagarás menos intereses, aunque dependerá de las condiciones del préstamo.
Si no amortizas un préstamo correctamente puede que la entidad te cobre más intereses o una penalización.