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Por un lado, los combustibles para vehículos personales registraron un descenso respecto al año anterior y con una caída mensual del 5,1 % respecto a mayo. En cambio, la electricidad repuntó hasta el 16,1 % en términos mensuales. Por otro lado, los alimentos y bebidas no alcohólicas suavizaron su incremento hasta el 1,9 %, tres décimas menos que en mayo, su tasa más baja desde principios de 2025 y disipando el temor de un traslado inmediato de los costes energéticos a la cesta de la compra.
La sorpresa llega por parte de la inflación subyacente, que excluye los alimentos frescos y los productos energéticos por la alta volatilidad de sus precios, que se moderó una décima hasta el 2,9 %.
Desde el Ministerio de Economía han destacado que el plan de respuesta gubernamental ha permitido restar un punto porcentual al índice general. No obstante, la subida de precios no ha sido uniforme. Por comunidades, Madrid se situó a la cabeza con un incremento del 3,8 %, seguida de cerca por Cantabria (3,5 %), Baleares y Canarias (3,4 %) y Galicia (3,3 %).
Todas estas comunidades se han situado por encima de la media nacional. Por debajo, Extremadura (2,4 %), Ceuta (2,6 %), Navarra y Asturias (2,7 %), Melilla y Andalucía (2,8 %) y Aragón (2,9 %).
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