
El comportamiento de los precios durante el segundo mes del año estuvo marcado por fuerzas opuestas. Por un lado, el grupo de vivienda cayó ocho puntos hasta el 1,9 %, principalmente por el descenso en los recibos de la electricidad. Por otro lado, la hostelería y restauración repuntaron tres décimas (4,8 %) y los alimentos y bebidas subieron hasta el 3,2 % por los precios de productos como el pescado y el aceite.
A pesar de la estabilidad del índice general, la inflación subyacente, que excluye la energía y los alimentos frescos, escaló una décima hasta situarse en el 2,7 %, alcanzando niveles no vistos desde agosto de 2024.
En términos mensuales, el IPC registró una subida del 0,4 % respecto a enero, el mayor incremento desde octubre. Este repunte se explica por el encarecimiento de los carburantes, las frutas y hortalizas y los servicios de alojamiento.
Por último, el IPC Armonizado (IPCA) situó su tasa interanual en el 2,5 %, una décima por encima del mes anterior.
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