La abundancia económica es un concepto que trata de medir la riqueza de un individuo: su patrimonio personal, ingresos y solvencia. Sigue leyendo y descubre con Raisin todo lo que debes saber sobre la abundancia financiera o económica y cómo conseguirla para poder vivir de forma holgada.
La abundancia económica mide la riqueza de una persona y es la situación en que se tienen tantos recursos económicos que se puede vivir con privilegios.
Cambiar tu percepción de los activos financieros, ser constante y pensar a largo plazo son otros consejos para conseguirla.
Si tienes abundancia económica, podrás disfrutar de la libertad financiera y tener un estilo de vida holgado.
El movimiento FIRE (acrónimo en inglés para Financial Independence Retirement Early o independencia financiera, jubilación anticipada) ha impulsado la filosofía de la abundancia económica: la situación en que una persona dispone de tantos recursos económicos que puede tener un estilo de vida sin privaciones de ningún tipo. Es también el objetivo que todos, en mayor o menor medida, deseamos lograr algún día, pero solo unos pocos lo consiguen, y no precisamente sin esfuerzo.
Para alcanzar este nivel, el movimiento FIRE se basa en la regla del 4 %. Según este principio, necesitas acumular un patrimonio equivalente a 25 veces tus gastos anuales. De esta forma, tus inversiones pueden generar ingresos pasivos suficientes para mantener tu estilo de vida a largo plazo. Así, conseguir la abundancia económica te dará verdadera libertad financiera.
Pero para llegar a la abundancia financiera no vale solo con ahorrar, debes formarte constantemente para identificar nuevas oportunidades de inversión y estar preparado para gestionar tus activos de forma adecuada. Es decir, requiere gran dedicación, constancia y talento. Un esfuerzo que no siempre se ve recompensado.
Muchas personas no saben gestionar correctamente sus finanzas personales o necesitan gastar mucho dinero para sentirse plenas y felices. Sin embargo, gastar mucho o todo lo que ingresas está reñido con la abundancia financiera. Es más, el primer mandamiento para obtener riqueza es ahorrar, tener más ingresos que gastos.
Puede que ahorrar no te resulte fácil si tienes pocos ingresos. Para lograrlo, puedes utilizar estrategias probadas para estructurar tu presupuesto. Descubre cómo aplicarlas en nuestras guías sobre el método Kakebo o la regla 50-30-20.
¿No puedes reducir tus gastos? Entonces intenta aumentar tus ingresos. Internet y las nuevas tecnologías han facilitado la búsqueda de nuevos empleos que pueden servirte para tener más fuentes de ingresos. Si consigues diversificarlas, serás menos vulnerable a las crisis económicas y a los cisnes negros, ya que la pérdida de uno de los empleos no afectará tanto a tu situación financiera.
También puedes obtener rentabilidad de tus ahorros. Si tienes alta aversión al riesgo, puedes valorar productos de ahorro como los depósitos y las cuentas remuneradas. Estos productos bancarios tienen un indicador de riesgo de 1 sobre 6. Tus fondos están protegidos por el sistema de garantía de depósitos legal del país de la entidad hasta 100.000 € por depositante y banco.
En Raisin puedes acceder a depósitos bancarios y cuentas de ahorro de entidades europeas y españolas y comparar fácilmente rentabilidades.
En general, existe una percepción incorrecta del concepto de riqueza y de los activos financieros. Para construir riqueza, es vital diferenciar los pasivos que pierden valor, como un coche nuevo que se deprecia al salir del concesionario, de los activos reales. Los activos reales son instrumentos diseñados para generar rendimientos a lo largo del tiempo. Estos incluyen la renta variable, como los fondos indexados o las acciones, la renta fija, como los bonos, y los productos de ahorro garantizados, como los depósitos a plazo fijo.
Nada te va a hacer rico de la noche a la mañana. La lotería y los juegos de azar son cuestión de suerte y solo unos pocos privilegiados consiguen llevarse el premio gordo. Lo mismo ocurre con las inversiones. Ganar dinero en poco tiempo al, por ejemplo, invertir en bolsa o con las mejores criptomonedas para invertir por capitalización es complejo, y lo más probable es que acabes perdiendo buena parte de tu patrimonio, sobre todo si no tienes suficientes conocimientos financieros.
La abundancia financiera se consigue a largo plazo, ahorrando e invirtiendo parte de tus ingresos todos los meses, ya sean ingresos activos o ingresos pasivos, y, a ser posible, aprovechando el interés compuesto. Igualmente, a largo plazo la rentabilidad suele ser más alta.
Para entender el impacto de pensar a largo plazo, imagina que inviertes 10.000 € en un depósito. Si consigues una rentabilidad del 3,50 % TIN anual y reinviertes los beneficios año tras año, tu capital crecerá de forma exponencial durante la próxima década gracias al interés compuesto, protegiéndote así del impacto de la inflación.
Establecen metas financieras realistas y alcanzables. O dicho de otro modo, si tu salario neto mensual es de 2.500 € y tienes una hipoteca de 1.000 €, es muy poco probable que ahorres 1.200 € al mes.
Utilizan métodos de ahorro con los que ahorran casi sin darse cuenta, como el método de ahorro del céntimo o el método de ahorro Harv Eker. Después, mueven el dinero que van acumulando a productos de ahorro o inversión.
Se deshacen de los gastos hormiga, pues son desembolsos que afectan a la capacidad de ahorro. También eliminan otras formas de malgastar dinero, como las compras impulsivas y las tarjetas de crédito. Asimismo, consumen de forma inteligente y consciente: compran marcas blancas, aprovechan las ofertas de última hora, viajan en temporada baja, etc.
Leen libros sobre finanzas personales, como Padre rico, padre pobre y El hombre más rico de Babilonia. Estos son dos títulos muy populares con los que adquieren enseñanzas que les acercan a sus metas financieras.
Ninguno de estos consejos y hábitos te hará rico de un día para otro. Es necesario que los pongas en marcha cuanto antes y que seas constante y disciplinado para seguir con tu plan de ahorro. Así, conseguirás tus objetivos, y aunque pueden estar alejados de la abundancia económica y centrarse solo en ahorrar para la jubilación, al menos te acercarán a ella.
No existe una cifra universal, ya que el capital necesario depende de tus gastos anuales y del estilo de vida que quieras mantener. Una de las referencias más extendidas en la planificación financiera y en el movimiento FIRE es la regla del 4 %. Según este modelo, necesitas acumular un patrimonio equivalente a 25 veces tus gastos anuales para que los rendimientos cubran tu presupuesto sin agotar el capital.
Aunque cada situación es única, una referencia muy extendida es la regla 50/30/20: destinar el 50 % a necesidades básicas, el 30 % a gastos personales y el 20 % al ahorro o la inversión. Si este porcentaje te resulta inviable, puedes empezar con otra cifra y aumentarla progresivamente.