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Durante mucho tiempo se entendió que el patrimonio personal era fruto del esfuerzo individual: ahorrar, invertir y construir poco a poco. Pero ese concepto está evolucionando.
Hoy, para una parte relevante de la población en España, el patrimonio no solo abarca lo que ya se posee, sino también lo que se espera recibir en el futuro.
La herencia, que antes se percibía como algo lejano y difícil de anticipar, ha pasado a formar parte de la planificación financiera de muchas personas. No como un escenario hipotético, sino como una expectativa real que influye en decisiones presentes: cuánto se ahorra, cuándo comprar vivienda o cómo planificar el futuro.
Los datos de una encuesta de Raisin en España confirman este cambio de mentalidad y muestran una realidad compleja: la herencia gana peso en la percepción del patrimonio personal, pero ese cambio no siempre va acompañado de información, planificación o preparación financiera.

Para casi tres de cada cuatro españoles (72 %), recibir una herencia forma parte de sus expectativas financieras.
Además, no se trata de herencias simbólicas o de escaso valor. Cuando se pregunta por los bienes que esperan recibir, destacan los de mayor peso patrimonial:
La encuesta también pone de relieve una sensación generacional muy clara: más de la mitad de los españoles (53 %) considera que su generación depende mucho más de la herencia que las anteriores.
El protagonismo del patrimonio inmobiliario ayuda a explicar por qué la herencia se percibe como una pieza clave del futuro económico. No es solo una ayuda puntual, sino que, para muchos, es el elemento que puede marcar la diferencia entre alcanzar o no determinados objetivos financieros. De hecho, más de la mitad de los españoles (56 %) considera que la herencia será clave para que su generación pueda acceder a una vivienda en propiedad.
Esta expectativa tiene un reflejo directo en cómo se entiende el patrimonio. El 46 % de los españoles considera su futura herencia como parte de su patrimonio personal, aunque todavía no la haya recibido. Es decir, casi una de cada dos personas ya cuenta con un patrimonio que existe solo en el futuro.
Esta percepción está estrechamente ligada a las dificultades actuales para ahorrar, invertir y acceder a la vivienda, y explica por qué la herencia ha ganado tanto peso en la planificación financiera. Cuando ciertos hitos parecen quedar fuera del alcance del ahorro tradicional, el patrimonio familiar pasa a ocupar un papel central en las expectativas de futuro.
Considerar la herencia como parte del patrimonio influye directamente en el comportamiento de ahorro.
A primera vista, los datos podrían parecer tranquilizadores: el 73 % de los españoles afirma no haber dejado de ahorrar por esperar una herencia. Sin embargo, al analizar el resto de las respuestas, la lectura cambia. Una de cada diez personas reconoce haber dejado de ahorrar directamente por contar con una herencia futura, y casi una de cada seis admite que se está planteando hacerlo.
En conjunto, esto significa que más de una cuarta parte de la población ya ha modificado o está reconsiderando su comportamiento de ahorro debido a la expectativa de heredar, a pesar de que se trata de un ingreso incierto y difícil de anticipar.
Este dato es especialmente relevante en un contexto en el que las leyes de sucesiones, los impuestos y las condiciones económicas cambian con frecuencia. Contar con una herencia futura como sustituto del ahorro propio introduce un riesgo evidente: la expectativa no siempre se materializa como se imagina.
Este impacto en la toma de decisiones va más allá del ahorro mensual. El 16 % de los encuestados reconoce haber pospuesto decisiones importantes, como comprar una vivienda o independizarse esperando recibir una herencia.
Este desequilibrio se hace aún más evidente cuando se plantea la posibilidad de no recibir finalmente ninguna herencia.
Para casi tres de cada diez personas, ese escenario obligaría a intensificar de forma significativa el esfuerzo de ahorro. Otros reconocen que, sin ese respaldo, no lograrían alcanzar algunos de sus principales objetivos financieros, y una parte admite que su jubilación quedaría en una situación claramente precaria.
En conjunto, los datos muestran que la herencia actúa como un pilar silencioso sobre el que se apoyan muchos planes de futuro.
Sin embargo, esa dependencia no se traduce en una preparación proporcional. Un 39 % de los españoles admite no haber ahorrado ni tener intención de hacerlo para afrontar los gastos asociados a una futura herencia.
A pesar de todo esto, el 36 % de los encuestados reconoce que, si heredara hoy una vivienda u otro bien, no podría afrontar las responsabilidades financieras asociadas. Es decir, más de una de cada tres personas tendría problemas para pagar impuestos, notaría o mantenimiento, a pesar de esperar heredar una vivienda en el futuro.

A la falta de planificación financiera se suma otro factor clave: la escasa conversación y el bajo nivel de información en torno a la herencia. La encuesta muestra que la mitad de los españoles nunca ha hablado con su familia sobre la herencia, y que un 31 % solo lo ha hecho de manera muy general.
Es decir, ocho de cada diez personas no tienen una idea clara sobre cómo será el reparto o la planificación de la herencia, a pesar de contar con ella dentro de su patrimonio esperado.
Esta falta de diálogo ayuda a explicar por qué una parte de los españoles considera que el reparto de la herencia podría generar conflictos familiares. La herencia se espera, se da por sentada e incluso se incorpora mentalmente al patrimonio, pero rara vez se concreta o se planifica con antelación.
El resultado es un nivel notable de desinformación: una parte significativa de los españoles mantiene ideas erróneas o reconoce no entender bien cómo funcionan las herencias en España.
Este desconocimiento se traduce en creencias muy extendidas que no se ajustan a la realidad.
Por ejemplo, donar una vivienda en vida no implica necesariamente pagar menos impuestos, ya que puede generar costes fiscales tanto para quien dona como para quien recibe.
Del mismo modo, el impuesto sobre sucesiones no es igual en toda España, sino que varía de forma significativa según la comunidad autónoma. Rechazar una herencia, además, sí puede tener costes, y hacer testamento no es algo reservado únicamente a grandes patrimonios, sino una herramienta clave de planificación para cualquier familia.
El gráfico refleja hasta qué punto estas ideas siguen presentes, y confirma que, aunque la herencia gana peso en la planificación financiera, su funcionamiento real sigue siendo poco conocido.
Los datos de la encuesta muestran una tendencia clara. La herencia ya forma parte del patrimonio mental de muchos españoles y está influyendo en cómo ahorran, planifican y toman decisiones hoy. Sin embargo, también revelan una brecha preocupante entre expectativa y preparación.
Contar con una herencia puede aportar tranquilidad, pero confiar en ella sin información, planificación ni ahorro suficiente puede generar una falsa sensación de seguridad. La herencia puede llegar… o no. Y, cuando llega, no siempre lo hace en las condiciones esperadas.
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Encuesta realizada por Raisin en España en noviembre de 2025 a 1.250 personas.