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Después de cinco reuniones consecutivas en las que la Reserva Federal mantuvo los tipos de interés sin cambios, el banco central ha optado por una subida. El Comité Federal de Mercado Abierto (FOMC) aprobó por unanimidad el aumento de 25 puntos básicos.
Mientras que la última reunión se caracterizó por la división interna y las tensiones entre los gobernadores, el banco central ahora se muestra unificado. Según el comunicado del FOMC, la economía estadounidense está creciendo de forma constante y el consumo interno se mantiene sólido, pero la inflación de Estados Unidos, que fue del 3,4 % en agosto, sigue siendo demasiado alta.
Con la subida de los tipos de interés, la Reserva Federal pretende acercarse al objetivo de mantener la inflación en el 2 %.
La decisión sobre los tipos de interés ha generado gran descontento en el presidente Donald Trump. Él esperaba que el banco central, bajo el liderazgo de Kevin Warsh, redujera los tipos de interés para impulsar el crecimiento económico.
Durante una reunión en Carolina del Norte, Trump arremetió contra la junta del banco central. Calificó a los responsables de la política monetaria de muy políticos y los acusó de subir los tipos de interés para obstaculizar políticamente su gestión. Trump reiteró que cree que los costos de endeudamiento de Estados Unidos deberían ser los más bajos del mundo.
Los analistas señalan que la medida de la Reserva Federal era necesaria para mantener su credibilidad en la lucha contra la inflación.
Después de que el presidente Warsh ya utilizara un lenguaje contundente respecto a la presión inflacionaria durante la decisión anterior de mantener los tipos sin cambios, esta vez los mercados financieros ya daban por sentado un aumento de los tipos de interés.
A pesar de las persistentes incertidumbres geopolíticas, la Reserva Federal envía una señal clara con esta medida: alcanzar el objetivo de inflación es la máxima prioridad en este momento.