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Última actualización: 19/02/2026
Es la diferencia negativa entre los ingresos y gastos de la administración pública de un país en un tiempo determinado.
Si un estado gasta más de lo que ingresa, debe recurrir a la deuda pública, de ahí que sea importante tener el déficit presupuestario bajo control.
Para reducirlo se utilizan políticas fiscales, como la subida de impuestos.
El déficit público es la diferencia negativa entre los ingresos y gastos de las administraciones públicas durante un ejercicio fiscal. O en otras palabras, es cuando un país gasta más en servicios públicos de lo que ingresa. Si la diferencia fuese positiva, es decir, los ingresos fueran superiores a los gastos, se hablaría de superávit público.
Todos los años, las administraciones públicas deben hacer un presupuesto de ingresos y gastos, lo que se conoce en España como Presupuestos Generales del Estado. En este presupuesto las administraciones de un país tienen todos los gastos e ingresos que van a tener. Por ejemplo, ingresos como los impuestos de los autónomos y el IRPF que pagan los ciudadanos, y partidas que se destinan a educación, carreteras y sanidad.
Por otro lado, el déficit público, que también se conoce como déficit presupuestario o déficit fiscal, se expresa en porcentaje del PIB. A modo de ejemplo, si España tiene un PIB de 100.000 €, gasta 10.000 € e ingresa 8.000 €, su déficit público es un 2 % respecto al PIB.
Cuando un estado no recauda suficiente dinero para pagar sus gastos, debe incurrir en deudas. La suma de todas esas deudas recibe el nombre de deuda pública. Y si un gobierno emite instrumentos de deuda pública frecuentemente para financiarse, sus gastos aumentarán porque los instrumentos emitidos ofrecen intereses a los compradores. Por todo esto, reducir el déficit público es importante para la economía.
Los gobiernos nacionales implementan políticas fiscales para reducir el déficit público. Algunas de estas medidas son el aumento de los impuestos y la reforma del sistema de pensiones.
La Unión Europea estableció a finales de 2023 nuevas reglas para controlar el déficit y la deuda. En concreto, se han establecido límites del 3 y el 60 % sobre el PIB del déficit y de la deuda con el objetivo de que queden por debajo de estos porcentajes.
Así, si un país supera alguno de estos porcentajes, tendrá que pasar por una «trayectoria técnica» (ajuste fiscal) según los «planes nacionales fiscales estructurales a medio plazo», que son de cuatro a siete años como máximo. Ese ajuste fiscal para equilibrar el déficit público y la deuda pública no se hace de forma homogénea, sino que cada país de la Unión Europea seguirá un plan acordado con la Comisión Europea.
Entender qué origina el déficit es el primer paso para comprender la salud financiera de un país. En esencia, el desequilibrio surge cuando la balanza se inclina hacia un mayor gasto o una menor recaudación.
Factores que incrementan el gasto público:
2025 (objetivo del plan fiscal y estructural) | −2,50 % |
2024 (cierre estimado) | −3,00 % |
2023 | −3,64 % |
2022 | −4,73 % |
2021 | −6,76 % |
El déficit público y la deuda pública son dos términos financieros interrelacionados que sirven para medir la economía de un país. Sin embargo, no son lo mismo: la deuda pública es la suma de los déficits de cada año e indica todo el dinero que debe un país; en cambio, el déficit público es un indicador que muestra la diferencia (negativa) entre los gastos y los ingresos de las administraciones públicas en un año concreto.
En definitiva, tener el déficit público bajo control es un indicador de transparencia y estabilidad económica.
Para calcular el déficit público se halla la diferencia entre los ingresos y los gastos de las administraciones en un año natural.