Los fondos monetarios flexibles han ganado popularidad como opción para preservar el capital mientras se obtiene rentabilidad. Conoce cómo funcionan estos instrumentos.
Son una inversión líquida, el inversor puede reembolsar sus participaciones en cualquier momento y recuperar su capital.
La rentabilidad depende de los tipos de interés del Banco Central Europeo (BCE) y no está garantizada.
Solo e tributa por las ganancias al hacer el reembolso. Si el inversor mueve el dinero a otro fondo de inversión, no tiene que tributar.
A diferencia de los depósitos a plazo fijo, el capital no está protegido por un sistema de garantía de depósitos.
Un fondo monetario flexible es una institución de inversión colectiva (IIC) que invierte en activos del mercado monetario con una calidad crediticia elevada. El objetivo se este tipo de fondo de inversión es preservar el capital ante las variaciones de los tipos de interés.
A diferencia de otros fondos de renta fija, su cartera está compuesta de instrumentos financieros con vencimientos muy cortos. Por ejemplo, de deuda pública a corto plazo, de pagarés de empresas y de depósitos y efectivo. Por tanto, es una opción para invertir a corto plazo el capital que no se necesita, sin asumir grandes fluctuaciones y con liquidez.
Rotación de activos | Ofrece liquidez. Al ser activos a muy corto plazo, la rotación de los activos es más alta. | También busca preservar el capital, pero con menos retención de activos. |
Duración de la cartera | A muy corto plazo. | Corto plazo, pero más amplia que en el fondo monetario flexible. Normalmente, de seis meses a un año. |
Sensibilidad a tipos de interés | Reacciona de forma casi inmedata a los cambios en los tipos de interés del BCE. | La reacción es más gradual, ya que depende del vencimiento de los instrumentos. |
Un fondo monetario flexible acumula los rendimientos de los activos a corto plazo en los que invierte. Al invertir en uno de estos fondos, el inversor adquiere participaciones con un valor liquidativo que se calcula todos los días laborables en función de los rendimientos del mercado monetario.
A medida que los activos generan intereses, el rendimiento se refleja en el valor de cada participación. Por último, el inversor puede vender sus participaciones en cualquier momento sin penalización y recuperar su capital en un plazo muy corto.
Los fondos monetarios flexibles tributan como cualquier otro fondo de inversión, como ganancias y pérdidas patrimoniales en la base imponible del ahorro de la declaración de la Renta. A los ganancias se les aplicaría los tipos impositivos vigentes, com tramos del 19 al 30 %.
Solo se tributa al hacer un reembolso, por tanto, no se tributa si el inversor mueve su capital de un fondo de inversión a otro, lo que se conoce como traspaso. Esto es una ventaja fiscal que se puede aprovechar para pagar menos impuestos en un ejercicio fiscal determinado.
Elegir entre una cuenta remunerada o un fondo monetario flexible depende de tus objetivos y de tu perfil de inversor. El tipo de interés de las cuentas remuneradas depende de cada entidad y es variable. En cambio, el tipo de interés de un fondo monetario flexible depende de la evolución del tipo de interés oficial del mercado monetario.
Los fondos monetarios flexibles no cuentan con la protección de los sistemas de garantía de depósitos, como ocurre en las cuentas remuneradas. Por esta razón, las cuentas remuneradas, o los depósitos a plazo fijo, podrían ajustarse más a tu perfil si buscas opciones de bajo riesgo con el capital garantizado.
La rentabilidad es variable y no está garantizada, depende de la evolución de los activos en los que invierte el fondo.
Sí, aunque el fondo invierte en activos de bajo riesgo, el inversor puede perder todo o parte de su capital.