Estas son sus características principales:
A diferencia de las contingencias comunes, que cubren situaciones inmediatas como la baja por enfermedad, el MEI es una contribución al sistema público para fortalecer las pensiones futuras.
Asimismo, mientras que el IRPF es un impuesto directo que varía según las circunstancias personales del contribuyente, el MEI se aplica sobre la base de cotización independientemente de la situación familiar o personal del contribuyente. Es único porque su objetivo es demográfico: compensar el aumento del gasto en pensiones previsto para las próximas décadas.
2023 | 0,50 % | 0,10 % | 0,60 % |
2024 | 0,58 % | 0,12 % | 0,70 % |
2025 | 0,67 % | 0,13 % | 0,80 % |
2026 | 0,75 % | 0,15 % | 0,90 % |
2027 | 0,83 % | 0,17 % | 1,00 % |
2028 | 0,92 % | 0,18 % | 1,10 % |
2029 | 1,00 % | 0,20 % | 1,20 % |
Junto al MEI, desde 2026 se aplica un nuevo sistema para determinar la base reguladora. Su objetivo es que la cuantía de la prestación se ajuste a la trayectoria laboral real si el trabajador ha tenido lagunas de cotización o periodos de desempleo. De este modo, entre este nuevo sistema y el MEI, se da estabilidad al sistema sin comprometer las prestaciones de los trabajadores actuales.
En 2026, el trabajador aporta un 0,15 % de su base de cotización. Por ejemplo, para una base de 2.000 €, el coste mensual para el empleado será de 3 €.