Diversificar tu cartera de inversión es clave para gestionar el riesgo sin renunciar a una rentabilidad atractiva al invertir. Diversificar de manera eficiente te permite proteger tu dinero, reducir la volatilidad y adaptar tus inversiones a tu perfil de inversor.
Diversificar es repartir el capital entre distintos tipos de activos, sectores, regiones geográficas y plazos, en lugar de concentrar todo el dinero en una sola opción. Esto se conoce popularmente como no poner todos los huevos en la misma cesta.
El motivo principal para aplicar esta estrategia es reducir el riesgo total de la cartera de inversión. Los mercados financieros se mueven por ciclos y factores macroeconómicos que no afectan a todos los activos por igual. Por ejemplo, cuando los tipos de interés oficiales suben, la renta variable puede evolucionar de forma distinta a los productos de renta fija.
Pero para diversificar de forma efectiva no basta con contratar productos diferentes, también hay que prestar atención a la correlación. Dos activos financieros están correlacionados de forma positiva si sus precios tienden a moverse en la misma dirección. Esto significa que si compras acciones de empresas tecnológicas diferentes, tu cartera seguirá estando expuesta a los mismos riesgos sectoriales. Por esta razón, para diversificar hay que combinar activos no correlacionados o con correlación negativa para que puedas compensar las pérdidas con la estabilidad o ganancia de otro activo.
Consiste en repartir tu patrimonio entre las grandes categorías de inversión:
El sesgo doméstico es la tendencia a invertir la mayor parte de tu capital en tu país de residencia porque te resulta más familiar. En España, es habitual concentrar las inversiones en el IBEX 35 o en el mercado inmobiliario local. Sin embargo, centrar la cartera en una sola economía expone tus ahorros a los riesgos políticos, regulatorios y económicos de ese país. Invertir en otros países te permite aprovechar el crecimiento de otras regiones y desvincular tus finanzas del comportamiento de un único mercado.
Cada sector económico reacciona de forma diferente según la fase del ciclo económico:
Invertir el capital en varios sectores evita que la crisis puntual de una industria afecte drásticamente a la totalidad de tu portafolio.
La dimensión temporal ayuda a gestionar el riesgo de sincronización con el mercado (market timing):
Si quieres empezar a diversificar tus ahorros e inversiones de manera progresiva, puedes seguir estos pasos:
A pesar de que la diversificación es un concepto sencillo, en la práctica, muchos inversores cometen errores. Estos son los más habituales:
En la siguiente tabla puedes ver la distribución de activos de una cartera de inversión según cada tipo de inversor: conservador, moderado y agresivo.
Conservador | 50 % | 30 % | 20 % |
Moderado | 20 % | 30 % | 50 % |
Agresivo | 10 % | 10 % | 80 % |
Depende de tu perfil de inversor. Si tienes baja tolerancia al riesgo y eres un inversor conservador, puedes destinar el 50 % de tu capital a depósitos bancarios, un 30 % a productos de renta fija y un 20 % a renta variable.
La calidad de la diversificación importa más que la cantidad. Una cartera formada por un fondo indexado de renta variable global, un fondo de renta fija y una cuenta de ahorro o depósito a plazo fijo puede estar mejor diversificado que una cartera con varias acciones de empresas.
Si lo que buscas es tener más ingresos que los de tu salario neto, puedes diversificar tus ingresos con la rentabilidad de un alquiler, o la ganancia que obtienes de contratar productos de ahorro o inversión.
Puedes rebalancear tu cartera de inversión cada cierto tiempo: una vez cada varios meses o de forma anual. También cuando las desviaciones del peso inicial en la cartera superen un determinado umbral: un 5 %, un 10 %, etc.